CRIANZA CONSCIENTE YOGA MINDFULNESS

  • APRENDIZAJE CONSCIENTE MINDLEARNING

lunes, 19 de junio de 2017

BUENOS DESEOS AL CAMINAR, MINDFULNESS EN CADA PASO





Una manera de practicar la atención plena, de conectar con el aquí y el ahora en mi experiencia es al caminar. 
Tengo la suerte de vivir cerca de la naturaleza, del mar, zonas verdes, peatonales, paseos,....Por eso cuando llegan las temperaturas suaves, primavera, verano, empiezo a andar descalza de casa a pasear al perro, de casa a la playa,.... El caminar descalza, sólo el hecho de quitarme el calzado es conexión para mí, con la tierra, con diferentes tipos de suelo, hierba, piedra, arena, cemento, asfalto,... En cada cambio, reconecto a través de las pisadas, en cada paso. Los pies se me estiran, crecen, se mueven de otra manera fuera de las sandalias, zuecos, zapatos,.... 
La conexión es al caminar, con y sin zapatos, estar presentes en cada paso, ser consciente que en cada paso que doy estoy viva, aquí y ahora. 
A veces me imagino que en cada paso que doy se abre una flor bajo mi pie, otras simplemente observo cómo se pone en el suelo en mi caso primero el talón y luego la punta del pie. Otras cuento los pasos, en otras ocasiones coordino paso con la respiración.
Hoy me apetece invitaros a caminar de manera consciente de una manera amable con vosotras mismas, en cada paso desea algo bueno, algo amable para ti. 
Disfrútalo. 

viernes, 16 de junio de 2017

LA IMPORTANCIA DEL SILENCIO Y EL PARAR EN LA ESCUELA





Hoy quiero compartiros unos clics en mi vida. Hace unos años empecé a ir a clases de teatro, y una maestra que tuve me hizo tomar consciencia de lo importante que son los silencios en escena, que una actriz, un actor sin decir nada, a la persona que lo ve se le puede encoger el corazón, llenar el cuerpo de emoción, y la persona que está en el escenario sentirse muy empoderada , y muy en el aquí y en el ahora. Al de un año de empezar con el teatro gracias a una amiga, antes de ir a las clases de teatro ella empezó a acompañarnos en un taller de danza, de expresión corporal, y allí ella me transmitió la importancia de parar ,de cómo se puede bailar sin moverse, y aun así el cuerpo danzar, hablar, estar en movimiento. Como espectadora en mi cuerpo se mueve algo al ver a las personas en el escenario parar, y como actriz, el parar me hace escuchar mi corazón, estar en mí y darme cuenta de dónde estoy, de reconectarme y no seguir en el hacer por hacer.
Todos estos momentos que para mí fueron mágicos, llenos de conexión ahora desde donde estoy me doy cuenta de que eran momentos de mindfulness, de parar, observar, volver al aquí y al ahora, para cargarme de energía, sentir mi latido, mi pulsación y el silencio de las personas que me acompañaban. En esos momentos me me sentía muy a gusto, momentos en que era capaz de parar una danza, un movimiento en medio de una música rápida y alta, y notaba como mi cuerpo por dentro bailaba y no se movía por fuera, o cuando en escena en un silencio notaba en mi garganta el latido de mi corazón, sentía el silencio de la sala se podía mascar la emoción del momento, del qué pasará ahora. 
En la escuela hablamos mucho, queriendo acompañar a l@s niñ@s en la explosión del lenguaje en primera infancia estamos hablando, contando cuentos, cantando canciones, dando instrucciones, consejos, en la resolución de conflictos también queremos que lo solucionen hablando, si quieren ir al baño lo tienen que decir, si quieren beber lo tienen que decir,... 
A la vez cuando no podemos más les decimos que se callen, que no griten, que no es necesario hablar todo el rato. 
Cuando son más mayores, en primaria, en el instituto en cambio se les pide que estén callad@s mientras están en clase, que no hablen. El silencio en la escuela tiene un matiz negativo, en mi sentir, viene desde la necesidad de la persona adulta de estar en silencio, y no desde la necesidad de tod@s de estar en unos momentos en silencio de manera natural.
En la resolución de conflictos en la escuela entre niñ@s y jóvenes el silencio en mi experiencia es vital , igual que en la resolución de conflictos entre personas adultas. Unos segundos de pausa, de observar cómo estoy, qué está ocurriendo en mí, cómo está o están las otras personas. El silencio nos ayuda a no reaccionar y actuar. Nos ayuda a que a veces incluso nuestra intervención no sea necesaria, y el conflicto, el malestar se diluya por sí solo. Ayudándome esta reflexión a mí en mi experiencia a ser más humilde, y a darme cuenta de que no tengo que intervenir siempre, que no soy imprescindible para solucionar, para que el ambiente sea agradable, amable. Y esto a mí me da una sensación de libertad, de ligereza muy agradable, el saber que no tengo que solucionar yo todo. 
Por eso os invito a que dejemos hablar a l@s niñ@s y jóvenes desde su necesidad, observemos qué ocurre, cómo se relacionan. 
Os invito a que vosotras intentéis si os apetece a hablar menos en la escuela, a ver qué sucede. Que el hablar sea algo natural, necesario, no para rellenar silencios, sino que los silencios vuestros llenen el aula de paz y amor. Los silencios son oportunidades maravillosas de mindfulness en los que observar cómo se mueven l@s niñ@s que acompañamos, cómo miran, cómo colocan el cuerpo, qué gestos hacen, y así juntar un poquito más nuestros corazones a los de ell@s. 


martes, 13 de junio de 2017

MINDFULNESS AL SONREIRNOS A NOSOTRAS MISMAS



La sonrisa es luz, es amor. Para poder sonreír a las demás personas desde el corazón en mi experiencia es necesario sonreírme a mí misma . Experimentar en mi cuerpo, mi corazón, mi mente qué es. A mí me alegra, me cambia el modo de estar hacia un estar más tranquilo, relajado, amable. 
Y siento en mi estómago una sensación muy agradable de calidez, de bienestar. 
Me carga de energía.
En este vídeo te invito a que de vez en cuando, durante el día, pares la mente, lo que estás haciendo, sintiendo, pensando y sonrías, sonriendo, por el hecho de sonreír y observes qué sucede en ti, y aceptalo . Y si te apetce compartir lo experimentado, compártelo. Yo aquí estoy.


lunes, 5 de junio de 2017

APRENDEN L@S NIÑ@S A COMPARTIR EN LA ESCUELA?




He oído varias veces que la escuela tiene como positivo que ayuda a l@s niñ@s a que aprendan a compartir. 
Para mí compartir es desde el amor, sin imposición, sin obligación, desde las ganas, el deseo de cada persona de compartir, o no compartir. 
Compartir para mí es respetar que la otra persona no quiera compartir conmigo algo. 
Desde mi experiencia os puedo compartir que en la escuela l@s niñ@s comparten casi todo de un modo impuesto, porque es la única manera en teoría de que funcione la escuela, desde el sólo hay 20 sillas así que ahora estamos un@s sentad@s y otr@s depie, sólo hay una persona adulta ahora y tienes que esperar tu turno, hay 5 manzanas y las tenemos que repartir entre tod@s, cuando a veces algun@s no quieren y otr@s se comerían dos pedazos. 
Todas estas premisas se dan desde un punto positivo en la escuela y y yo tengo dudas, en mi sentir el compartir obligado hace que l@s niñ@s todavía tengan un sentimiento de posesión más grande, miedo a perder su juguete, algo que han traído porque le obliguen a compartirlo. L@s niñ@s tienen miedo a decir que no quieren compartir algo, no se sienten libres de poder decirlo, cuando entre adultas no se nos ocurre si alguien no nos quiere compartir decirle nada o ni siquiera pedir algo que no es nuestro.
En la escuela l@s niñ@s aprenden que todo es de tod@s, esto es una frase que les descoloca mucho, ya que much@s al oírla lo creen tal cual, entonces si son más rápid@s más cosas podrán coger. Por ello en la escuela si hay una caja con material a repartir y saben que no hay para tod@s se enfadarán, correrán e intentarán por todos los medios coger algo. Ahí está nuestra labor, cómo hacer para que no peleen, no disputen por conseguir ese balón, triciclo,...
Unas veces puede ser no usando ese material cuando no hay opción para tod@s, preguntar primero quiénes quieren ese material, y hacer grupos, turnos de antemano,...
Os comparto una experiencia en el aula, hace 3 cursos estaba acompañando a niñ@s de 1 año, 2 y 3, y la hora de la fruta yo notaba que les producía mucho stress, estaban inquietos, pelábamos la fruta y en un bol grande echábamos todos los trozos y cada un@ por turnos iba cogiendo, un@s querían coger más de uno porque tenían miedo a que no llegara el segundo turno, otr@s querían elegir el trozo, otros cuando habían terminado hasta que no terminaba la vuelta se les hacía muy larga la espera. Se me ocurrió antes de la hora pelar la fruta y servirla en platos, cada niñ@ que tuviera su plato con sus trozos de fruta, y siempre posibilidad de repetir, o de si no querían todos los trozos dárselos a un/a amig@ o a nosotr@s. El ambiente cambió totalmente, ell@s más tranquil@s, a gusto, segur@s de que iban a comer una cantidad de fruta. 
Lo mismo me pasó con el agua, era costumbre tener una jarra en el aula sólo de uso para la maestra, ella era la que decidía cuándo y la cantidad, sirviendo a tod@s. Esto producía mucho stress en l@s niñ@s que tenían mucha sed y a otras horas que no la marcada. Una amiga me compartió que ella en el aula tenía una jarra en una mesita con agua fresca y que cada un@ se servía cuando necesitaba beber, moverse, pasar el agua de un recipiente a otro, lo hice y sigo así es una maravilla, para ell@s y para mí. A ell@s les encanta encargarse, se autorregulan y disfrutan de beber cuando tienen sed y de los paseos al baño a rellenar las jarras.  
Para l@s niñ@s de primera infancia entender que  un@s sí tienen y otr@s no es muy difícil  y el nivel de frustración es muy grande cuando tienen que esperar para que les toque tener eso que tanto desean un ratito.  
Y de donde nos  viene? Yo  creo que de este compartir obligado y no natural. Hay edades en que el compartir es algo inusual, no natural, y respetarlo es nuestro quehacer en mi opinión.
 En las horas de patio hay muchos conflictos por la posesión, por el compartir, y nuestra labor es en mi experiencia observar, escuchar y respetar al que quiere compartir y al que no. 
Anticipar conflictos por el compartir desde la obligación y ofrecer alternativas desde el amor.
Compartiendo nosotras l@s niñ@s compartirán.
Y si cuando no quieren compartir les respetamos, respetarán cuando nosotras no queramos compartir. 

MINDFULNESS AL CAMINAR CON NUESTROS HIJ@S





Aquí os comparto un vídeo con una práctica de mindfulness que a mí me ha ayudado a conectar con mis hij@s a la hora de caminar. Esta práctica me hace poner la atención en mis pasos, estar en el aquí y el ahora y sentir si voy deprisa, sin rumbo, pensando en un montón de cosas, tranquila, disfrutando, 
Espero que os inspire y os conecte con vosotras y vuestr@s hij@s un poquitito más.











martes, 30 de mayo de 2017

PRESENCIA EN LA ENTRADA Y EN LA SALIDA DE LA ESCUELA




La hora de entrada en la escuela es para mí, desde mi experiencia, un momento de pura atención plena. Un momento en el que como maestra tengo que estar atenta, tengo que observar, cómo viene cada niñ@, cuándo viene cada un@ de l@s niñ@s que acompaño. A veces me cuesta, se me escapa algun@, se me escapa la necesidad que tiene en ese momento. Es un momento de calma, en el que no tengo prisa, estoy en el aquí y el ahora. Dando tiempo, acogiendo, abrazando, besando, saludando con un guiño, estando, respetando lo que cada niñ@ necesita. Ser consciente de que acaban de despedirse en la mayoría de los casos de la persona que más quieren en la vida, y saben que les queda un largo día por delante hasta volver a encontrarse. 
Como madre siento que tengo que seguir el ritmo de mis hij@s hasta que nos separemos en la puerta, soltar, aceptando si quiere o no ir, si me dice que quiere estar conmigo, y explicarle desde la serenidad y la seguridad que quiero que se quede allí por unas horas y que luego iré a buscarle. Cuando yo estoy segura de lo que hago, mis hij@s lo sienten y ello les da seguridad.
 Os invito a que mañana al ir a la escuela sigáis el ritmo de vuestr@s hij@s al caminar hasta la puerta, os agachéis, les miréis a los ojos, y aceptéis lo que os diga. Si es que no quiere ir, que lo entendéis, y que aun así tiene que ir, porque vosotras lo necesitáis, que quiere estar con vosotras pues que eso es muy hermoso, y que a vosotras también os gustaría. Soltar y aceptar. 



.La hora de la salida en la escuela es una explosión de emociones algunas contenidas, otras con un deseo de ser compartidas en el mismo momento del encuentro, emoción y emoción. 
Como maestra la hora de la salida es algo que mimar, que cuidar, que compartir. En mi experiencia no es hora de ir en fila, esperar, recoger, retroceder, es hora de salir, salir con amor y confianza en que el lugar de donde nos vamos es seguro y nos quieren, nos respetan ,que cuando volvamos tendremos allí nuestro lugar. 
Como madre la hora de la salida es un momento de encuentro, de compartir, de intimidad emocional que en primera infancia no podemos compartir con nadie, no podemos compartirles con llamadas, mensajes del móvil. Hemos de estar con nuestr@ hij@ y nosotr@s sol@s, junt@s, con presencia. 
Muchas madres me comparten que salen de la escuela y al de un rato se enfadan, o no quieren compartir en el parque con otr@s niñ@s. En mi experiencia no es el momento de compartir más. No es momento de compartir por obligación, de esperar turnos en los columpios.
En la escuela tradicional l@s niñ@s se ven obligad@s a compartir. Compartir mirada, sitio, juegos, materiales,... 
Cuando salen necesitan intimidad emocional, exclusividad, mirada, atención. 
Os invito a que mañana cuando vayáis a buscar a vuetr@ hij@ antes de ir, paréis y os dejéis sentir, cómo estáis, y lo aceptéis, lo respiréis. Y después de esa pequeña pausa vayáis a buscarle, llenas de presencia, aceptando cómo sale, cómo viene, qué dice, qué comparte, sin juzgarle, sin pedirle que haga, diga o sienta otra cosa de la que hace, dice o siente. Os invito a que le observéis, le escuchéis, no hacen falta preguntas, escuchar es amor, estar es amor. 

martes, 23 de mayo de 2017

POR SI PUEDO INSPIRAR A ACOMPAÑANTES DE JÓVENES


Ahora la vida, el universo me da la oportunidad de compartir con jóvenes en el día a día, mis hij@s, mis ahijad@s, sus amig@s. Esto es un regalo que quiero aceptar, y en ello estoy. 
Voy con mi pensamiento a cuando era yo joven y qué me gustaba, qué necesitaba, qué quería, qué anhelaba, ... 
Y me sale aceptación, escucha, silencio, amor, conversación, ayuda, luz, cantar, bailar, reír, besos, abrazos, complicidad, intimidad. 
No lo tuve, pero en mí sigue latente lo que necesitaba, lo que quería, no se me ha olvidado, era algo tan natural, vital, lo que quería que todavía me acuerdo perfectamente. Todavía sigo necesitando muchas o quizás todas esas cosas.
Ahora me toca darlas, tengo la oportunidad de darlas, ofrecerlas, acompañar en la búsqueda de todas ellas a mis hij@s. 
También me toca escucharles, quizás todas las que yo necesitaba no las necesiten y necesiten otras que no quiero dar por supuestas, y quiero escucharlas de ell@s. Estar cuando lo necesiten ahí o cerca, o que me busquen para poder encontrarlas.
Por ello os invito a escuchar a l@s jóvenes, a observarles, a guardar silencio por unos instantes cuando nos cuenten, nos pregunten, nos cuestionen, nos compartan sueños, que a nosotr@s quizás nos asusten, nos preocupen, no nos gusten demasiado, y estemos ahí presentes. Que les demos la palabra, les dejemos hablar, en casa, en el instituto, en el parque, en la calle,... 
Yo lo intento, en ello estoy, intento no darles mi opinión de las cosas, o lo que yo haría o hubiera hecho si no me lo piden, no juzgar, ni criticar, ni intentar convencer. Darles espacio y tiempo, si no quieren estar conmigo, aceptarlo, retirarme. Si propongo un plan y no les apetece, respetar sin culpar.
Y os invito a contarles la  verdad de lo que sentís, de lo que pensáis, de lo que os ocurrió, de lo que probasteis un día, de algún error que cometisteis, de cómo os va con vuestra pareja, en vuestro trabajo, en la vida, compartir desde vuestra vivencia y corazón, eso es algo que a mí me une mucho con mis hij@s jóvenes, decirles la verdad, no evitar, ni decir las cosas a medias.